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martes, 5 de mayo de 2015

Editar tus propias fotografías no es nada fácil

Según el diccionario de la lengua española la definición de editar está en este enlace.

Pero una definición más simple de entender es la que en su día me dijo Luis Masyebra en un curso:

Editar es decir no.

En el caso de la fotografía, editar sería decidir que fotografías van por ejemplo a un álbum de fotos de un cliente.



Prefiero no ser yo quien lo decida. Veo que en la edición me influyen muchos aspectos que para el cliente al final no son importantes. Al cliente lo que le interesa es el resultado final (como debe ser). Y aspectos como la técnica utilizada, si el objetivo es un 50, 35, 85 o la dificultad de la fotografía son totalmente secundarios.

Desde que he empezado a hacer sesiones de fotos de comunión o de parejas, he decidido darles en un DVD todas las fotos y que sean ellos quien decidan. 600, 700 fotos... Todas.

Realmente es lo que me gustaría que me hicieran a mi, la verdad. Y seguro que si lo piensas, a tí también. Que me dieran todo el material a alta calidad y ser yo el que decidiera. ¿Quién mejor que el propio cliente puede distinguir una sonrisa particular, una expresión característica, si se ve guapo o guapa, o lo que sea?.

Veo que no suelen coincidir las fotos que acabamos poniendo en un álbum y las que luego pongo yo en el blog. A lo mejor yo elijo una que la persona tiene los ojos cerrados porque me gusta la sensación que transmite, pero el cliente ha elegido una foto muy similar con los ojos abiertos. Bueno, así es la vida.

Pues eso. Hacer fotos y editarlas no debería hacerlo la misma persona.



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